La tormenta de ayer sólo empeoraba las cosas. Refugiada bajo el pequeño techo de una verdulería, la familia de Ángela del Carmen Salguero lamentaba la muerte de la joven de 29 años. Horas más temprano, Mauricio González Escobar (37 años), la ex pareja de la víctima, se había entregado en la comisaría de Lules y había confesado el crimen. Los uniformados fueron hasta la casa del hombre y confirmaron sus dichos. El crimen se habría cometido en presencia de los hijos.
Ya son 20 los femicidios registrados en la provincia este año.
El crimen
Según los primeros pasos de la investigación, Salguero y González Escobar tenían dos hijos en común: una niña de 10 años y otro de 3. El fin de semana los chicos se habían quedado con el padre en una casa de San Martín al 300, en pleno centro de Lules, en cuya zona residencial los comercios se intercalan entre las viviendas, donde hay movimiento a todas horas.
Según lo pactado, el domingo por la noche González Escobar debía llevar a los chicos a la casa de Salguero, que tras haberse separado a fines de octubre había regresado a casa de su madre. Antes la ruptura, la pareja había convivido en casa de los padres del ahora detenido.
Al no tener novedades de los chicos, Salguero fue a buscarlos. Llegó a la casa de González Escobar en horas de la madrugada y comenzaron a discutir. La disputa fue subiendo de tono hasta que el hombre sacó un cuchillo y la apuñaló en el pecho. Murió en el acto. El hecho de sangre habría ocurrido a las 5; una hora después el hombre se entregó y presentó el arma homicida.
Violencia
“Se peleaban mucho, por eso se terminaron separando. Nunca vi que mi hermana volviera con algún moretón, pero sí hubo varias noches en las que volvía llorando a casa porque él la corría o porque ya no aguantaba los maltratos y se iba por su cuenta”, contó Érica Salguero. La joven estaba junto a sus primas bajo el techo de la pequeña verdulería. La gran familia no cabía en ese espacio, por los que algunos -entre ellos el padre de Ángela- esperaban bajo la lluvia.
Los familiares relataron que Ángela trabajaba para una empresa de empaque y que González Escobar se desempeñaba en la papelera de Lules. Así se ganaban la vida para que a los chicos no les faltara nada. “Él la corría de la casa y después se arreglaban por los chicos, hasta que un día ella se cansó y lo dejó. Él no se bancó eso”, detalló, invadido por la impotencia, uno de los primos de la víctima que no quiso dar su nombre.
Por el hecho tomó intervención la fiscalía de Homicidios I, a cargo de Ignacio López Bustos, y la División Homicidios de la Policía, a cargo de los comisarios Diego Bernachi y Juana Estequiño.
Momento desolador
El momento en el que los forenses sacaron el cuerpo la víctima fue desolador. La Policía improvisó un cordón humano para marcar una distancia (que se respetó) porque la familia de Ángela quería abrazarla por última vez. En cuestión de segundos, los peritos abordaron el camión de Bomberos y desaparecieron rumbo a la morgue. Destrozados, Érica y su padre se abrazaban sin entender por qué la vida les ponía ese momento al frente.
Puertas adentro
Poco se sabía de Ángela por esa zona de Lules. Algunos comerciantes de San Martín al 300 la recuerdan porque alguna vez pasó para comprar algo, pero no era una clienta habitual.
“Nunca se escuchó nada; evidentemente los problemas los tenían puertas adentro. El único recuerdo que tengo de ella es que una vez vino a comprar un candado para llevar al trabajo”, contó Ricardo, que atendía una ferretería lindante a la casa donde ocurrió el hecho.
Una farmacéutica de la cuadra contó que ambos eran clientes esporádicos, pero que los ubicaba porque la madre de González Escobar sí frecuentaba el comercio. “La recuerdo como una chica callada, reservada. No estamos tan cerca de su casa, pero nunca escuchamos que se gritaran o pelearan en la calle. Hay otras parejas que pasan gritándose de todo. Ojalá no pase nunca más algo como esto”, indicó la profesional. “No recuerdo haber vivido algo así antes; es terrible lo que le pasó a esta chica”, concluyó.
Además del Equipo Científico de investigación Fiscal, López Bustos dio intervención también a los profesionales del Equipo de Contención y Acompañamiento de Víctimas (ECAV) para que asistieran a los hijos de la pareja.
Por el momento los chicos fueron trasladados a casa de su abuela por los profesionales que les brindarán apoyo psicológico y evaluarán si corresponde o es necesario que declaren en Cámara Gesell.
Hoy se realizará la formalización de cargos contra González Escobar y se pedirán medidas coercitivas en su contra.